El sistema internacional de registro de marcas se rige por los tratados del llamado «Sistema de Madrid».
Al registrar una marca internacional, se obtiene protección en todos los países designados con la presentación de una única solicitud de registro, en un solo idioma y con el pago de una sola tasa.
La presentación de la marca internacional debe ir precedida de la presentación de una solicitud de registro de una marca nacional en uno de los países miembros del Sistema de Madrid y tiene eficacia en todos los países designados en el momento de la solicitud y, eventualmente, en los países designados posteriormente. Por un período de cinco años a partir de la presentación, la marca internacional depende de la marca nacional depositada en el país de origen (en el caso de que en estos cinco años se atacara la marca del país de origen y fuera declarada nula, también se rechazarían las marcas en los otros países registradas por el sistema internacional). Una vez pasado ese período de tiempo, la marca internacional se desvincula de la marca de origen.
La Oficina de Origen transmite la solicitud a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) con sede en Ginebra, Suiza, que lleva a cabo un examen formal. A continuación, la OMPI registra la marca en el registro internacional y la publica en el Diario Oficial, tras lo cual informa de la solicitud a los países designados. Las oficinas de los países designados llevan a cabo un examen sustancial según su normativa nacional. Si su legislación nacional lo dispone, el país designado podrá emitir un rechazo provisional (en un plazo de 12 a 18 meses, de conformidad con la legislación vigente en el país designado). Después del examen de los requisitos de registro, los titulares de derechos en ese territorio pueden presentar procedimientos de oposición contra el registro de marcas. En ausencia de rechazos u oposiciones, o en caso de superación de éstos, el registro nacional se obtiene en el país designado.
El procedimiento de registro internacional, debido a sus características, representa una simplificación significativa en comparación con la presentación de solicitudes de registro múltiple en las distintas oficinas nacionales, lo que permite al solicitante un importante ahorro económico. Además, tras el registro de una marca internacional, siempre existe la posibilidad de ampliar el alcance territorial de su protección mediante la designación posterior de otros países.
El registro de una marca internacional tiene una duración de 10 años y puede renovarse indefinidamente por otros periodos de 10 años. El registro internacional puede renovarse con respecto a todos los países designados o solo a algunos de ellos.

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