Para obtener la protección de una marca en España, es necesario registrarla mediante un procedimiento que comience con la presentación de una solicitud ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM).
El proceso de registro de una marca se divide en dos fases. El primero es un examen realizado por la OEPM que se limita a verificar la exactitud de los requisitos formales de la solicitud de registro (por ejemplo, el nombre del solicitante, la lista de productos y servicios, la representación de la marca, el pago de tasas, etc.). Posteriormente, la solicitud de marca se publica en el Boletín Oficial de la Propiedad Intelectual y, a partir de la fecha de publicación, los titulares de derechos anteriores tienen un plazo de dos meses para oponerse a la solicitud de registro (el procedimiento de oposición dura unos 4-5 meses). Si no se ha presentado ninguna oposición, y la OEPM no revela la presencia de «motivos absolutos de rechazo» (falta de carácter distintivo, etc.), la marca finalmente se registra.
Una marca española tiene una validez de diez años a partir de la fecha de solicitud y puede renovarse indefinidamente por ulteriores periodos de diez años.

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